Es larga la carretera de Pietro Salemme

Un día dejaremos de ver Esperando la Carroza. No sé cómo, pero sucederá. Y dejaremos de poner Flash Gordon para escuchar el tema de Queen y cantarla por fonética, solo la parte que suspira un A-Á luego de decir Flash. Y dejaremos de hacer sucutrule, y de preguntar qué gusto tiene la sal, y de contar el cuento de la buena pipa a cada nuevo niño de la familia o de los amigos. Y cada cual atenderá su juego, y nos importará un carajo que la Farolera se tropiece, y que la viudita del barrio del rey sea lesbiana, y que la otra, la misteriosa de Titanes en el Ring se vaya finalmente con Martín. Un día dejará de suceder. Dejaremos de poner Stand by Me para creer que en la amistad, y ya no bailaremos con Las Aventuras de Priscila Reina del Desierto, y no podremos volver a conseguir púas para el combinado que hacía girar los discos de Abba. Entonces no habrá más Reina de la Noche, las Mama Mía estarán muertas, Waterloo será una guerra perdida, Chiquitita nunca te dirá el por qué. La Fiesta habrá acabado y nunca volveremos a escuchar a Raffaella Carrá cantando en castellano. No sabremos siquiera donde ir para enamóranos. Habremos perdido la brújula, dejaremos de ser Viajeros como lo fueron Jon-Erik Hexum y Meeno Peluce. Y no habrá vhs que nos permita Volver al Futuro. Nunca volverán Las Oscuras Golondrinas, ni Juan Salvador Gaviota, ni las Blancas Palomitas, ni las Ballenas de Agosto, ni creeremos ya en eso que de Ningún Lugar Está Lejos. No nos importara que hayan Setenta Balcones Y Ninguna Flor, ni que nada nos devuelva a la Polaroid. El viento será una posibilidad. Y el sol, no siempre estará. La canción será otra, y los himnos se habrán olvidado. Ni Soy Lo Que Soy, ni Cabral soldado heroico, ni azul un ala, ni siquiera las Confesiones de Inviernos. Pato Seguirá Trabajando En Una Carnicería. Nosotros Rasguñaremos las Piedras. Pero El Cartero dejará de llamar dos veces. Por piedad olvidaremos todo. Hasta la simple receta de los Tomates Verdes Fritos. Ni siquiera tendremos el coraje de acelerar como Thelma y Louise. Ni de cumplir con El Ritual de la Banana. Ni las ganas de bailar. Ni el recuerdo de Flashdance, del Dirty Dancing, de que la Fama cuesta y que en algún lado se comienza a pagarla. Pero no habrá forma. Ni Fama. Ni Cronopios. Ni Esperanzas. No me es indiferente. Pero no estará Madonna (¿quién es esa chica? dirán algunos) para volvernos como vírgenes, ni para pedirle a nuestro padre que nos sermonee, ni para la Fiebre, ni para las plegarías. Habremos olvidado hasta el mantra de Boy George. No tendremos fuerzas ni para exigir Un Poco de Respeto. Todo será un Drama. Un Blue Svannah. ¡Y a volar las piezas del Domino Dancing! ¿Quienes nos habrán visto y quienes nos verán? No echaremos maldiciones, por los días hermosos, ni malditas serán las novelas de las que quedarán manchones como tinta en papel secante. El cuaderno forrado en papel araña, las poesías de Anteojito, las láminas del Billiken. Algún día la Historia tendrá Fin, a pesar de que sigamos llorado la muerte del caballo hundido en el lodo, por no soñar, por no tener esperanzas. Y Atreyu no volverá. Y Bastián no encontrará el libro nunca más. Y seguiremos llorando la destrucción de Fantasía. Llorando el primer beso de Maurice. Y el tiro al Corredor de Fondo. Y caeremos en El Abismo. En El Triángulo de las Bermudas, donde la nostalgia también desaparece y se pierden todas las posibilidades. No nos resistiremos. Porque ni siquiera nos daremos cuenta. Porque habrá un paredón, pero no habrá un después. Y será Una Herida Absurda. Se nos irá Redepente. Por Gilas, sin ser Vivas de Verdad. Solteremos la brasa. Y no pondremos la otra mejilla. Volverá a ser prohibido pisar el césped en Esta Noche en Este Mundo y será tremendamente insoportable la insoportable levedad del ser. Trataremos de creer en La Inmortalidad, que La Vida Está en Otra Parte... Pero vendrán a cuento las guerras de las cuales Mambrú nunca volvió. La piedra que Sísifo cargó. La espera en el cuarto de hotel. La sangre de cerdo en el cuerpo de Carrie. La lobotomía a Frances. Olvidaremos La lección de Piano que le dió a Sybil su madre, cada vez que la ataba por horas hasta que ella se orinaba. Nunca volveremos a preguntarnos quien mató a Laura Palmer, ni Qué Pasó con Baby Jane, ni Quién extenderá la cama, ni Por Quién Doblan Las Campanas, ni Qué he hecho Yo Para Merecer Esto. No habrá motivos para Volver. Ni margaritas para Margarito. Y seremos Gigio sin Rosita. No puedo perdonármelo, pero tampoco evitarlo. Tendremos hambre. Y conoceremos la respuesta a la incógnita: Si Digo, Pan, ¿Comeré?... 
Hubo un tiempo que fui hermoso y fui libre de verdad, Viajé al Centro de la Tierra, fui La Peor de Todas pero de Eso No Se Habla. Volví perfumado de Pibes y Coqueterías tras haber entregado Una Libra de Carne. Fue todo un Cambalache, Cipriano no despertaba. Y lo que fue de mí, no He Visto a Dios. 
Es que Yo Quería Ser Mayor, pero ya no te recuerdo Amanda. Y me levanto Temprano en la Mañana...
Es  Larga la Carretera Cuando Uno Mira Atras. 

Pietro Salemme

1 comentario:

  1. Terrible, Pietro!!...Me hiciste emocionar con los recuerdos.Que bonito escribís.
    Y seremos Gigio sin Rosita...
    Cuando somos niños, queremos ser mayor.
    Ser niños, es ser libres de verdad.

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