Un chico curioso en Amsterdam... de Pietro Salemme


Un chico curioso en Amsterdam...
Y las luces rojas del barrio rojo, reflejándose rojas, muy rojas en los blancos cisnes y en las "orinosas" aguas de los canales... 
Todo era olor a marihuana. A sexo insatisfecho. A chinos negociando con el aburrimiento de las chicas de la vidriera. Personas tras el cristal, ropa interior gastada, sonrisas forzadas, cuerpos que se arman y se desarman como el cubo de Rubik. Donde el sexo se mira, se supone, sugestiona y no se hace. Amsterdam.




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